Bahía de Hanoi.

Mekong, el río de los nueve dragones.

Máscaras tradicionales Vietnamitas.

Vendedor ambulante de máscaras tradicionales.

Ofrendas en templo Budista

Perderse por los rincones de este país es siempre un acierto.

Transportes Seur.

¡Solo si es urgente!

Detalle templo.

Detalle templo budista junto a escuela de monjes.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Llegada a Luang Prabang

Madrugamos y cogimos Vip Bus a Luang Praban. A mayor tamaño de las ruedas, mayor estabilidad. Era un bus de dos pisos y tuvimos la suerte de coger los primeros asientos del segundo piso, con lo cual teníamos más espacio para las piernas y una vista panorámica maravillosa del paisaje. Nos dejaron en la estación de bus, que SIEMPRE está apartada del centro para que tengas que coger tuktuk y pedirte lo que quieran, se las saben todas!
Nuestro hotel estaba a 5 minutos andando del centro, pero debiamos atravesar un puente de bambú que está en uso 6 meses al año, cuando sube el nivel del río, se lo lleva y al año siguiente lo vuelven a montar. Para financiar la construcción, te piden 5000 kips (0'60€) por ida y vuelta al día. A partir de las 18:00 es gratis. La primera vez que cruzamos era ya de noche y daba respeto. Yo lo crucé bastante asustada y no las tenía todas conmigo, pero después de dos veces... Lo hacíamos con los ojos cerrados, o casi... Jiji.
El night market de Luang Prabag es impresionante y muy bonito, vale la pena ir. Hay un buffete que por 1'70€ puedes llenarte una vez con todo lo que quieras un plato, está bastante bien.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Chao Siem Reap!

Al levantarnos estaba diluviando, un empleado del hotel abrió un paraguas ofreciéndonoslo salió una rana de dentro, fue muy gracioso! Decidimos jugar a los dados mientras paraba de llover. Hoy venía con nosotros uno de los chicos que conocimos, la otra pareja se iba para Chiang Mai.
Al cabo de una hora, paró y nos fuimos a ver el templo de Bantei Srei o templo de las mujeres. Este templo fue construido exclusivamente por mujeres, es más pequeño que los otros pero posee los mejores gravados de toda la época jemer. Está bastante alejado y se tarda en llegar, pero además de que vale la pena visitarlo, el camino se disfruta tanto o más que el destino. De aquí nos dirigimos a una pequeña catarata para nadar un rato... Bueno... Nadar, nadar... Tras exactamente mil quinientos metros de excursión por la montaña embarrada (recordad que había diluviado) llegamos y era una mini catarata que no daba ni para chapotear, pero nos quedamos en bañador y nos pusimos debajo para quedarnos como nuevos!
Los truenos amenazantes fueron los que nos hicieron darnos cuenta de que era hora de irse. El descenso fue más rápido, imagino que ayudaba la amenaza de tormenta y de las primeras gotas de lluvia.
Tras una pausa para comer, donde compartimos historias, y tradiciones con Chas fuimos a un grupo de templos que estaban bastante, pero bastante lejos. Disfrutamos más del viaje que de los templos, ya que Chas nos llevó por caminos auténticos, donde se sorprendían de ver a turistas. Pudimos descubrir una parte auténtica de Camboya.

Nos tocó buscar hotel para una noche, ya que mañana nos marchamos a Laos y en nuestro hotel no había disponibilidad. Nos costó robar WiFi de algún bar y visitar cuatro o cinco Guesthouse hasta que encontramos uno que no nos daba miedito...

Repetimos sitio para cenar, tres personas más bebidas, un total de 7'70$... Increíble!
No nos olvidamos del paseo del night market de rigor, crêpe de platano y nutela y un buen masaje de pies de una hora. Una buena manera de despedir un país tan maravilloso como Camboya y a nuestro nuevo amigo Pablo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Recordad Amigos VII

AirAsia pese a las apariencias, es una compañía "lowcost" y como en algunos casos con compañías más conocidas en Europa como RyanAir. Tienes que tomar precauciones con el equipaje para evitar sobre costes en los vuelos internos, nuestra recomendación en caso de poca diferencia en los precios, es que elijas cualquier otra compañía, que sí incluyen una maleta por pasajero, para de ese modo evitar sorpresas desagradables...

Amanecer en Angkor


Ver amanecer en Angkor es sinónimo de madrugar muchísimo o empalmar directamente. Amanece alrededor de las 05:30 am, así que a las 03:30 nos tuvimos que despertar y a las 04:30 nos subimos en el tuktuk con Chas, bolsa en mano con nuestro desayuno para llevar. Fuimos con los chicos que conocimos ayer e íbamos en dos tuktuks. Javi por fin pudo decir la frase que tantas ganas tenía... "Follow that tuktuk"!!

Para mí, ver amanecer en Angkor fue increíble, es cierto que hay muchísima gente, que es estresante y que, para alguien que ya ha ido, como Javi, pues no debe tener mucha gracia aguantar pisotones, empujones y estar algo más de una hora quieto sin moverte.
Pero a mí me encantó, fuimos muy pronto y éramos de los primeros, así que conseguimos unos sitios de primera fila, lo pudimos ver perfectamente y pudimos hacer cuantas fotos quisimos.
Repusimos fuerzas con el picnic que nos preparó el hotel y empezamos con la ruta larga para hoy. Un listado de templos más alejados. Nos lo pasamos en grande los cinco juntos!
Al llegar al hotel nos esperaba la piscina... Mmmm qué gustazo! Tuvimos algún problemilla de comunicación con el hotel, ya que era la tercera vez que le pedíamos para que se llevaran la ropa para lavar, pues acumulamos mucha por ciertas circunstancias y a mano no teníamos sitio suficiente para tender y al volver aún estaba en la cesta. Tras ponernos un poco serios con ellos, ya que no teníamos ropa para ponernos, nos arreglaron el problema y por la noche ya la teníamos limpita, personalmente creo que la aparición estelar de Javi en bañador y camisa de manga larga dio una idea clara al recepcionista de lo urgente de la situación. Esa noche cenamos en un sitio recomendado por un empleado del hotel y vaya acierto! Un "local" súper auténtico, barato y riquísimo, mañana repetimos.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Parada en Vang Vien con la van...

No, no es un trabalenguas...
Visitamos el Buda park. Definitivamente no vale la pena nada de esta ciudad, al menos lo que hemos visto hasta ahora. Es un parque enano, con estatuas de Budas y personajes bastante estrambóticos y construido recientemente. En media hora ya está visitado. Fuimos con un coche compartido con la pareja que conocimos, pero se puede llegar perfectamente en moto, pero allí te venden que todo "está muy lejos para ir en moto" para que contrates coche o van. Decidimos coger mochilas y antes de la hora de comer, estábamos camino a la estación de autobuses para ir a Luang Prabang, parando para hacer noche en Vang Vieng. Comimos algo en la estación de autobuses, dónde éramos los únicos extranjeros y donde no se habla NADA de inglés. Sí, una cosa a tener en cuenta, es que quitando algún sitio muy muy turístico, aquí el inglés brilla por su ausencia, así que entre señas, usar el móvil para escribir los precios y alguna palabra suelta en inglés, nos entendimos con los locales, al menos en la mayoría de casos... Jajajaja.
Compramos provisiones para el camino, ya que nos esperaban unas 5 horas de baches, curvas, cuestas y música Lao hasta Vang Vieng. A mitad de camino se subió un señor que había comprado baldosas para reformar su casa y claro, tuvimos que hacer sitio entre todas las maletas para su cajas de baldosas, menos mal que no le dio por comprar una bañera!
Cenamos en una terracita con mucho encanto, donde probamos la mega picante papaya salad, típica laosiana, que es la muerte por picante y en el primer sitio en todo Asia que encontramos los pinchitos de pollo con salsa de cacahuete. Vang Vieng es un pueblo con un aspecto encantador, en un llano entre montañas y arropado por el río. Pero el contenido es fatal, pueblo de juerga, borrachera, despiporre, deportes de aventura, muchos participantes borrachos (así acaban muchos con piernas y brazos rotos) y el famoso tubing, divertimento consistente en emborrachar y drograr (los que quieren, claro) a los turistas, meterlos en donuts gigantes, lanzarlos río abajo y luego los "pescan". Que claro... Alguno que otro se escapan del alcance, o se ahogan por ir como cubas... Vamos, súper divertido! Menos más que nosotros cogimos una noche que había una " jungle party" y no había nadie en el pueblo. Estaba todo muy tranquilo y menos mal, ya que nos han explicado que es un estilo Punta Ballena o Magaluf.

No muy buenas migas con Vientiane...


Los domingos, la gente en Vientiane, empieza la vida bastante tarde, ya que eran las 10:00am y no encontramos nada abierto, ni tan siquiera para comprar algo para desayunar. Nos sorprendió la poca gente y el poco movimiento de la capital de Laos.
Tras conseguir algo de desayuno en un súper de gasolinera, comenzamos a pasear por el centro. Conocimos a una pareja de españoles y compartimos con ellos el paseo. La ciudad nos decepcionó bastante, no le supimos encontrar el encanto, así que planeamos irnos el día siguiente a Luang Prabang.

Pisando suelo laosiano


Ha sido un día agotador. Llegamos al aeropuerto de Pakse y nos encontramos con un aeropuerto pequeñísimo, muy rudimentario. Sólo tenía una sola puerta de embarque, la cual compartían tanto para salidas como para entradas. El concepto de riesgos laborales aún no ha llegado, en el check-in nos atendió una chica con un embarazo bastante avanzado sentada justo al lado de la máquina de RX de las maletas... Ole oleeeee! Como datos curiosos, vimos facturar una planta, un agujero de bala en el cristal de la sala de espera de salidas y una tapa de retrete con una rama de árbol a modo de tornillo en la visagra... Naaaadaaaaa todo muy normalito! Finalmente, llegamos a Vientiane.

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