Los domingos, la gente en Vientiane, empieza la vida bastante tarde, ya que eran las 10:00am y no encontramos nada abierto, ni tan siquiera para comprar algo para desayunar. Nos sorprendió la poca gente y el poco movimiento de la capital de Laos.
Tras conseguir algo de desayuno en un súper de gasolinera, comenzamos a pasear por el centro. Conocimos a una pareja de españoles y compartimos con ellos el paseo. La ciudad nos decepcionó bastante, no le supimos encontrar el encanto, así que planeamos irnos el día siguiente a Luang Prabang.







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