Bahía de Hanoi.

Mekong, el río de los nueve dragones.

Máscaras tradicionales Vietnamitas.

Vendedor ambulante de máscaras tradicionales.

Ofrendas en templo Budista

Perderse por los rincones de este país es siempre un acierto.

Transportes Seur.

¡Solo si es urgente!

Detalle templo.

Detalle templo budista junto a escuela de monjes.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Llegada a Luang Prabang

Madrugamos y cogimos Vip Bus a Luang Praban. A mayor tamaño de las ruedas, mayor estabilidad. Era un bus de dos pisos y tuvimos la suerte de coger los primeros asientos del segundo piso, con lo cual teníamos más espacio para las piernas y una vista panorámica maravillosa del paisaje. Nos dejaron en la estación de bus, que SIEMPRE está apartada del centro para que tengas que coger tuktuk y pedirte lo que quieran, se las saben todas!
Nuestro hotel estaba a 5 minutos andando del centro, pero debiamos atravesar un puente de bambú que está en uso 6 meses al año, cuando sube el nivel del río, se lo lleva y al año siguiente lo vuelven a montar. Para financiar la construcción, te piden 5000 kips (0'60€) por ida y vuelta al día. A partir de las 18:00 es gratis. La primera vez que cruzamos era ya de noche y daba respeto. Yo lo crucé bastante asustada y no las tenía todas conmigo, pero después de dos veces... Lo hacíamos con los ojos cerrados, o casi... Jiji.
El night market de Luang Prabag es impresionante y muy bonito, vale la pena ir. Hay un buffete que por 1'70€ puedes llenarte una vez con todo lo que quieras un plato, está bastante bien.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Chao Siem Reap!

Al levantarnos estaba diluviando, un empleado del hotel abrió un paraguas ofreciéndonoslo salió una rana de dentro, fue muy gracioso! Decidimos jugar a los dados mientras paraba de llover. Hoy venía con nosotros uno de los chicos que conocimos, la otra pareja se iba para Chiang Mai.
Al cabo de una hora, paró y nos fuimos a ver el templo de Bantei Srei o templo de las mujeres. Este templo fue construido exclusivamente por mujeres, es más pequeño que los otros pero posee los mejores gravados de toda la época jemer. Está bastante alejado y se tarda en llegar, pero además de que vale la pena visitarlo, el camino se disfruta tanto o más que el destino. De aquí nos dirigimos a una pequeña catarata para nadar un rato... Bueno... Nadar, nadar... Tras exactamente mil quinientos metros de excursión por la montaña embarrada (recordad que había diluviado) llegamos y era una mini catarata que no daba ni para chapotear, pero nos quedamos en bañador y nos pusimos debajo para quedarnos como nuevos!
Los truenos amenazantes fueron los que nos hicieron darnos cuenta de que era hora de irse. El descenso fue más rápido, imagino que ayudaba la amenaza de tormenta y de las primeras gotas de lluvia.
Tras una pausa para comer, donde compartimos historias, y tradiciones con Chas fuimos a un grupo de templos que estaban bastante, pero bastante lejos. Disfrutamos más del viaje que de los templos, ya que Chas nos llevó por caminos auténticos, donde se sorprendían de ver a turistas. Pudimos descubrir una parte auténtica de Camboya.

Nos tocó buscar hotel para una noche, ya que mañana nos marchamos a Laos y en nuestro hotel no había disponibilidad. Nos costó robar WiFi de algún bar y visitar cuatro o cinco Guesthouse hasta que encontramos uno que no nos daba miedito...

Repetimos sitio para cenar, tres personas más bebidas, un total de 7'70$... Increíble!
No nos olvidamos del paseo del night market de rigor, crêpe de platano y nutela y un buen masaje de pies de una hora. Una buena manera de despedir un país tan maravilloso como Camboya y a nuestro nuevo amigo Pablo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Recordad Amigos VII

AirAsia pese a las apariencias, es una compañía "lowcost" y como en algunos casos con compañías más conocidas en Europa como RyanAir. Tienes que tomar precauciones con el equipaje para evitar sobre costes en los vuelos internos, nuestra recomendación en caso de poca diferencia en los precios, es que elijas cualquier otra compañía, que sí incluyen una maleta por pasajero, para de ese modo evitar sorpresas desagradables...

Amanecer en Angkor


Ver amanecer en Angkor es sinónimo de madrugar muchísimo o empalmar directamente. Amanece alrededor de las 05:30 am, así que a las 03:30 nos tuvimos que despertar y a las 04:30 nos subimos en el tuktuk con Chas, bolsa en mano con nuestro desayuno para llevar. Fuimos con los chicos que conocimos ayer e íbamos en dos tuktuks. Javi por fin pudo decir la frase que tantas ganas tenía... "Follow that tuktuk"!!

Para mí, ver amanecer en Angkor fue increíble, es cierto que hay muchísima gente, que es estresante y que, para alguien que ya ha ido, como Javi, pues no debe tener mucha gracia aguantar pisotones, empujones y estar algo más de una hora quieto sin moverte.
Pero a mí me encantó, fuimos muy pronto y éramos de los primeros, así que conseguimos unos sitios de primera fila, lo pudimos ver perfectamente y pudimos hacer cuantas fotos quisimos.
Repusimos fuerzas con el picnic que nos preparó el hotel y empezamos con la ruta larga para hoy. Un listado de templos más alejados. Nos lo pasamos en grande los cinco juntos!
Al llegar al hotel nos esperaba la piscina... Mmmm qué gustazo! Tuvimos algún problemilla de comunicación con el hotel, ya que era la tercera vez que le pedíamos para que se llevaran la ropa para lavar, pues acumulamos mucha por ciertas circunstancias y a mano no teníamos sitio suficiente para tender y al volver aún estaba en la cesta. Tras ponernos un poco serios con ellos, ya que no teníamos ropa para ponernos, nos arreglaron el problema y por la noche ya la teníamos limpita, personalmente creo que la aparición estelar de Javi en bañador y camisa de manga larga dio una idea clara al recepcionista de lo urgente de la situación. Esa noche cenamos en un sitio recomendado por un empleado del hotel y vaya acierto! Un "local" súper auténtico, barato y riquísimo, mañana repetimos.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Parada en Vang Vien con la van...

No, no es un trabalenguas...
Visitamos el Buda park. Definitivamente no vale la pena nada de esta ciudad, al menos lo que hemos visto hasta ahora. Es un parque enano, con estatuas de Budas y personajes bastante estrambóticos y construido recientemente. En media hora ya está visitado. Fuimos con un coche compartido con la pareja que conocimos, pero se puede llegar perfectamente en moto, pero allí te venden que todo "está muy lejos para ir en moto" para que contrates coche o van. Decidimos coger mochilas y antes de la hora de comer, estábamos camino a la estación de autobuses para ir a Luang Prabang, parando para hacer noche en Vang Vieng. Comimos algo en la estación de autobuses, dónde éramos los únicos extranjeros y donde no se habla NADA de inglés. Sí, una cosa a tener en cuenta, es que quitando algún sitio muy muy turístico, aquí el inglés brilla por su ausencia, así que entre señas, usar el móvil para escribir los precios y alguna palabra suelta en inglés, nos entendimos con los locales, al menos en la mayoría de casos... Jajajaja.
Compramos provisiones para el camino, ya que nos esperaban unas 5 horas de baches, curvas, cuestas y música Lao hasta Vang Vieng. A mitad de camino se subió un señor que había comprado baldosas para reformar su casa y claro, tuvimos que hacer sitio entre todas las maletas para su cajas de baldosas, menos mal que no le dio por comprar una bañera!
Cenamos en una terracita con mucho encanto, donde probamos la mega picante papaya salad, típica laosiana, que es la muerte por picante y en el primer sitio en todo Asia que encontramos los pinchitos de pollo con salsa de cacahuete. Vang Vieng es un pueblo con un aspecto encantador, en un llano entre montañas y arropado por el río. Pero el contenido es fatal, pueblo de juerga, borrachera, despiporre, deportes de aventura, muchos participantes borrachos (así acaban muchos con piernas y brazos rotos) y el famoso tubing, divertimento consistente en emborrachar y drograr (los que quieren, claro) a los turistas, meterlos en donuts gigantes, lanzarlos río abajo y luego los "pescan". Que claro... Alguno que otro se escapan del alcance, o se ahogan por ir como cubas... Vamos, súper divertido! Menos más que nosotros cogimos una noche que había una " jungle party" y no había nadie en el pueblo. Estaba todo muy tranquilo y menos mal, ya que nos han explicado que es un estilo Punta Ballena o Magaluf.

No muy buenas migas con Vientiane...


Los domingos, la gente en Vientiane, empieza la vida bastante tarde, ya que eran las 10:00am y no encontramos nada abierto, ni tan siquiera para comprar algo para desayunar. Nos sorprendió la poca gente y el poco movimiento de la capital de Laos.
Tras conseguir algo de desayuno en un súper de gasolinera, comenzamos a pasear por el centro. Conocimos a una pareja de españoles y compartimos con ellos el paseo. La ciudad nos decepcionó bastante, no le supimos encontrar el encanto, así que planeamos irnos el día siguiente a Luang Prabang.

Pisando suelo laosiano


Ha sido un día agotador. Llegamos al aeropuerto de Pakse y nos encontramos con un aeropuerto pequeñísimo, muy rudimentario. Sólo tenía una sola puerta de embarque, la cual compartían tanto para salidas como para entradas. El concepto de riesgos laborales aún no ha llegado, en el check-in nos atendió una chica con un embarazo bastante avanzado sentada justo al lado de la máquina de RX de las maletas... Ole oleeeee! Como datos curiosos, vimos facturar una planta, un agujero de bala en el cristal de la sala de espera de salidas y una tapa de retrete con una rama de árbol a modo de tornillo en la visagra... Naaaadaaaaa todo muy normalito! Finalmente, llegamos a Vientiane.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Más sellos en el pasaporte

Siem Reap... Ya llegamos! El vuelo era a las 06:20 am, fue muy bien y al bajar del avión nos sorprendió el aeropuerto. Era muy auténtico y tradicional. Nos vino a recoger en tuktuk del hotel nuestro amigo Chas. Cómo me gustan los tuktuks camboyanos! Son de madera, más abiertos y altos que los tailandeses, por lo que puedes ver mejor el paisaje. Si en Tailandia conducen mal... Aquí ya no tiene ni nombre. Adelantamientos cuádruples o quíntuples, cambios de sentido en medio de un carril y de repente, contra dirección total... 
Nuestro hotel era un bonito Resort de madera, con piscina y con muy buena pinta. Nos vinieron a buscar al aeropuerto sin coste y cada día teníamos un tuktuk gratis al centro... Benditas ofertas de última hora en Booking
Un chapuzón en la piscina para quitar las horas de aeropuerto y al night market para cenar.

Angkor... Amor a primera vista

Teníamos contratado y pagado un guía en español para dos días, pero ayer por la noche nos anuló porque no encontraron guías en castellano. Nos dieron muy poco margen para buscar alternativa, pero qué se le va a hacer! Es un destino al que van muchos españoles y apenas hay guías en nuestro idioma y están todos completos con meses de antelación, imagínate con horas! Pero no nos salió nada mal el día: contratamos en el hotel un tuktuk para el tour corto, vistamos Ankor Tow. El principal, Angkor Wat, Bayon (el templo de las caras) y el Tan Prohn (templo de los sárboles) entre otros templos más pequeños.
Dentro del recinto hay guías que se ofrecen a ser contratados, normalmente en inglés. Nosotros conseguimos uno en "español" sólo para el templo de Angkor y entre eso y de lo que se acordaba Javi, fue uno de los días más maravillosos de mi vida. El Angkor me impresionó sobremanera, me emocioné cuando pasé por la muralla de entrada y lo vi aparecer en el horizonte, será una imagen que no olvidaré jamás. El templo de Bayon es increíble también, es el templo de las caras. Fuimos al mediodía, cuando todo el mundo comía y prácticamente lo tuvimos sólo para nosotros... Un lujo sin igual! Ahora... No hemos pasado más calor en ningún otro sitio.
El Tan Pron, es mayormente conocido como el templo de Tom Rider, ya que aquí se rodó la película con Angelina Jolie.
Cuando se descubrieron las ruinas de Angkor, en 1860, se limpiaron y liberaron de árboles y plantas todos los templos, ya que la selva los había engullido. En este último fue imposible limpiarlo de árboles, ya que se habían fusionado de tal manera, que ya forman parte de las edificaciones. Si los quitasen, los templos se vendrían abajo con ellos. Es alucinante...

Resultó ser un día maravilloso, lleno de emociones y aventuras (nos perdimos en el templo de los árboles porque se nos hizo de noche), vimos el reportaje fotográfico de una boda, nos encontramos en medio de una manada de búfalos de agua en busca de refugio para dormir y conocimos a tres españoles de nuestro hotel con los que nos fuimos a cenar algo y con los que iremos mañana a ver amanecer en Angkor y a hacer la ruta larga.
Seguro que si hubiésemos ido con el guía español, no nos hubiesen pasado ni la mitad de cosas!

Recordad Amigos VI

Llevar una pequeña bolsa o neceser con una muda completa en la bolsa de un acompañante, te permitirá vestirte con ropa limpia si se pierde alguna de las maletas, además es muy práctico si en alguna urgencia necesitas un cambio rápido en un baño o lugar sin mucha movilidad... Superman, siempre está de guardia...

Dudoso color blanco...

Aquí los guiris somos nosotros, así que ese día nos comportamos como tales. ¡Pero en mayúsculas!
Con protector solar en una mano y los tickets de la excursión en masa contratada en la otra empezamos la visita a las Phi Phi islands.

La previsión meteorológica no era muy favorable, aunque las lluvias las daban a partir de las cinco p.m. si si acostumbrados a este formato horario u os espera más de un disgusto... Cruzamos los dedos y seguimos adelante con la excursión.
Estuvo muy nublado durante todo el día y cayeron lluvias intermitentes, pero nada grave.

Por cierto, ¡Estaba perfecta del tobillo! El spray súper milagroso va genial y de momento no me han salido ojos extras ni ha mutado... Aunque aún es pronto para cantar victoria.
El grupo era realmente variopinto, franceses, chinos y sus colores fosfóricos y brillantes, japoneses y las pamelas de señora usadas con mucho estilo por los señores, sudamericanos, británicos, australianos y los fashion victims americanos con bolso de piel bandolera de los que usarías para tomar unas copas con las amigas y una pamela tamaño XXL... Y nosotros claro!
Nuestra guía era una chica llamada Wua Wua, tailandesa, de religión musulmana, por lo tanto, iba con la indumentaria pertinente. Un dato que desconocíamos era que el cincuenta por ciento de la población de Ao Nang profesaba esa religión.

Primera parada: Bambu Island.

Una isla pequeñita de aguas cristalinas, con la orilla adornada por los árboles caídos por el viento y la erosión. Era un paisaje realmente bonito. Pero para nuestra sorpresa no era posible distinguir entre la maleza ni una sola planta de bambú, ya que se encontraban tierra a dentro, y este tipo de viajes dejan muy poco tiempo para la exploración.

Segunda parada: Phi Phi Don (al menos eso dijeron)

Únicamente para comer (a las 11:30 am) en un chiringuito escondido en la parte trasera de algunos resorts, de comida bastante mala... Para acompañar a los spaguetti había una cosa que llamaban "tomato souce" que realmente era sopa de tomate de sobre con algún trozo de tomate  naufrago. Nos podrían haber dicho que estábamos en la Conchinchina y también nos lo hubiésemos creído.

Tercera parada: Phi Phi Leh.

Llegamos a la famosa "Maya beach", realmente preciosa, con aguas transparentes y resguardada de montañas y selva, pero... La belleza puede ser una carga muy dura y estaba atestada de speeds boats repletos de turistas, como nosotros claro! Y, a mi parecer, le quita todo el encanto al paraje. Pasamos por la Viking cave, no pudimos entrar en el Big Lagoon ya que la marea estaba muy baja y el barco no podía entrar. Paramos a bucear y pudimos ver peces de colores, erizos, alguna morena y mucho coral muerto.

Para acabar, hicimos otra parada en mar abierto para nadar y bucear, pero esta vez no se veía casi nada.
Al llegar al hotel, recogimos las maletas de consigna y como no teníamos habitación, paramos a tomar una chang en un bar y aprovechamos para asearnos un poco en el servicio y cambiamos para no parecer unos indigentes. Quedamos bastante aceptables. Nos dirigimos a la parada del bus hacia Krabi y pasó antes la "van". Va pitando y si quieres cogerla, levantas la mano y para a por ti, nos costó cincuenta bats por persona llegar hasta Krabi. La experiencia es increíble, ver el paisaje de costa y selva que se aleja, charlar con la gente con la que compartes la van... Muy recomendable y barato. 

Buscando nuestra Guesthouse nos encontramos con una fachada de colores, en la planta baja estaba la recepción/sala de estar de la familia que lleva el albergue/tienda de ropa y complementos.
El encargado es un encanto, nos ayudó en todo. En cada rellano de la escalera a las habitaciones, te encontrabas con un gracioso mural pintado en la pared. Subimos y nuestra habitación era una muy pequeña, sin ventana, sin armario ni nevera. Sólo la cama, un lavabo de obra y un baño/ducha: el bañducha. La habitación, a pesar de ser básica profunda, estaba muy limpia, tenía aire acondicionado y transporte al aeropuerto y un precio muy bajo, tenía todo lo que buscábamos para dormir un par de horas.

Así que decidimos asaltar la WiFi con la intención de comprar unos billetes que nos sacaran de unas islas atestadas de turistas, con unas previsiones meteorológicas francamente preocupantes, y la rotunda negativa de Javi a subirse a un barco más tiempo del estrictamente necesario. Pero el horario de los tailandeses volvió a jugarnos una mala pasada, la extraña manía de los bancos españoles a enviarte mensajes de texto, al detectar transacciones fuera del país, nos parece francamente curiosa, ya que sí como nosotros desconectas tus comunicaciones para salir del país no tienes posibilidad alguna de confirmar pagos, al intentar contactar con alguno de los teléfonos de las compañías aéreas, para comprar billetes en lo que yo llamo, el método del telégrafo indio,  solo encontramos mensajes pregrabados en un perfecto y magnífico tailandés, que tras minutos de tensa espera y la supervisión de la mujer del recepcionista, conseguimos entender, que en un inglés digno del más ebrio de los hooligans, no había nadie para atendernos y que lo intentáramos a unas horas más decentes...
No se si fueron mis ojitos llorosos al imaginarme en un barco en medio de una tempestad tropical cual capitán pescanova o las maldiciones en voz alta de Eva, al perder la señal de la WiFi mientras intentaba por enésima vez ponerse en contacto con algún responsable bancario que pudiera solucionar la situación, pero nuestro recepcionista quedó conmovido/asustado y decidió tomar cartas en el asunto...

Minutos más tarde me encontraba surcando el asfalto a una velocidad endiablada, subido en el precario portabultos de una vieja scooter, donde el heroico recepcionista, recorría calle tras calle buscando, alguna agencia de viajes abierta... Al final, la encontramos... Bueno más o menos...

Había luz en la trastienda, los insistentes golpes en la barrera, hicieron visible momentáneamente la cabeza de un hombre de unos cincuenta años, que, tras unas cuantas palabras a gritos en tai, y muchos aspavientos por parte del, ahora nuestro anfitrión. Nos permitió acceder al interior del establecimiento,  estaba cenando unos tallarines de sobre, mientras miraba Tailand got talent! El tú si que vales de por allí, y todo ello mientras lucía poco más que una vieja camiseta de dormir, y unos calzoncillos de dudoso color blanco...

Con los billetes de avión en mano, fuimos a cenar algo a los puestos de los alrededores y de vuelta al hotel que al día siguiente toca levantarse a las 03:30am.

martes, 24 de noviembre de 2015

Recordad Amigos V

En Camboya, pese a que la moneda oficial es el "Riel camboyano" los locales prefieren el dolar, casi rechazando su propia moneda, no cambies una gran cantidad a euros a Rieles, es mucho más práctico disponer de una buena cantidad de dolares en el bolsillo...

Railey y el escalón maldito...

Railey, allá vamos! 
Nos subimos al Loang boat que nos llevó a la península de Krabi, el camino es corto y aunque no hay otra forma de llegar, vale la pena ya que el paisaje es espectacular. Rocas calizas que sobresalen del agua, Loang boats que van de aquí para allá dejando su estela en el agua y... Ya vemos la playa!
Era de arena exageradamente fina y blanca, según nos cuentan por la erosión del coral, el agua transparente y descubrimos a los pequeños cangrejos que al enterrarse en la arena, dejan un mosaico de esferas similar a un tapiz de lo más elaborado.
Hicimos todo el recorrido que nos indicó Alex, el guía del hotel. Muy acertado, por cierto, encontramos una playa en la que sólo estábamos nosotros! Al mediodía, tras reponer fuerzas en un bar de bambú y cojines en el suelo, cogimos el loang boat de vuelta.
El plan era descansar por la tarde e ir al mercado nocturno a dar un paseo, pero a las cinco empezó a llover y ya no paró en toda la noche. Pero Eva, que es muy organizada, viendo que nos íbamos a quedar en la habitación, aprovechó para torcerse el pie en un escaloncito y así aprovechaba la tarde, que no se diga! Sólo fue el susto, después de hielo cada rato y de un spray súper poderoso tailandés, que te convierte en Hulk, estuvo estupenda. Yo sin embargo recorrí las calles de Ao Nang, mientras el precario paraguas que me prestaron hacia aguas, mientras buscaba el milagroso elixir en forma de aerosol...

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Krabi y el taxista valiente

Fue día de traslado desde Bangkok a Krabi, por suerte, aplicaciones como skyscanner te permiten encontrar vuelos asequibles de última hora. Descubrimos la sala Lounge de Bangkok Airways. Esta compañía dispone de una sala para el descanso y espera de sus pasajeros, con mesas, sillas, butacas, muchos enchufes para cargar aparatos y mucha comida y lo mejor de todo es que es gratis.
Al llegar al aeropuerto de Krabi cogimos un taxi, ya que el hotel está un poco lejos, en Ao Nang.  Al no disponer de tarifa de datos, error que no volveremos a cometer, no pudimos indicar más datos al taxista que los que aparecían en la confirmación de la reserva de booking, el taxista no conocía la calle que figuraba en la reserva, cosa que al poco se hizo evidente, tras unos tensos minutos de subidas y bajadas por caminos de tierra muy mal, o incluso nada iluminados, pareció que nos encontrábamos de camino a una zona de resorts, una sensación helada nos recorrió la espalda, pese a no ser demasiado tarde, sobre las ocho de la tarde, la noche ya es tan cerrada que toda la iluminación de la que disponíamos eran los focos del taxi y el brillo enfermizo de unos antiguos rótulos de neón, que por suerte no anunciaban el nombre de nuestro hotel,  el taxi se detuvo, y yo automáticamente. Le pregunté con voz temblorosa al taxista .- Is this a good hotel to stay? La única respuesta del taxista fue girarse en mi dirección y soltar una risita nerviosa que me daba a entender, o que éramos las próximas víctimas de un taxista tailandés psicópata, o que él tampoco tenía el valor suficiente como para bajarse a comprobar la dirección. Hizo una sonora maniobra en el aparcamiento de uno de los resorts más iluminados, alumbrando directamente a una zona ajardinada, que por desgracia reveló muñecas clavadas en los troncos de una de las palmeras más voluminosas, en lo que aún no se cómo calificar, si de acto de valor inconsciente o simplemente de inconsciencia, el taxista abandonó la relativa seguridad del coche y se dirigió hacia la penumbra de los hoteles más apartados, yo tenía claro que de ese vehículo no me sacarían con vida, Eva encendió la linterna de mano y bajándose lentamente, comenzó a caminar en dirección hacia otra de las puertas de los hoteles aparentemente abandonados, mientras yo me agarraba fuertemente a la puerta del taxi. El taxista apareció de entre la maleza haciéndonos sonoros aspavientos,  para que entráramos de nuevo en el coche, abandonamos aquel sitio a toda velocidad, y ni al día siguiente con luz, fuimos capaces devolver para hacer fotografías a las muñecas de la maleza.

Minutos después encontramos nuestro hotel, descargamos las maletas y después de decirle adiós a, un ya más relajado taxista, nos adentramos en la recepción de nuestro hotel para encontrar un letrero, donde aparecía un número de teléfono y a nadie para consultar...

martes, 17 de noviembre de 2015

Bangkok 1.4

Tras comprobar que en este país realizar algún tipo de transacción comercial después de las 18:30 es virtualmente imposible, decidimos con gran pesar abandonar la idea de la excursión a las cascadas de Kanchanaburi, donde por un precio, que a priori nos pareció desorbitado, nos ofrecían paseo en elefante a parte de descenso en canoas de bamboo.

Esa misma mañana, y con toda la ilusión de nuestro pequeño y ya casi bangkokiano corazóncito, abandonamos el hostal donde habíamos dormitado la noche anterior con una reserva en un pequeño y coqueto hotel de estilo asiático, próximo a los canales, si los mosquitos aún no habían hecho mella en nosotros, pronto tendrían su oportunidad.

Recogimos nuestras inexplicablemente cada vez más pesadas maletas, y haciendo adiós con la manita, y rechazar a varios tuk-tuk tours, y taxistas que rehusaban encender el taxímetro, encontramos a uno que dispuesto a encender el polvoriento taxímetro para nosotros y llevarnos a nuestro destino, al menos una de las dos cosas si que cumplió.

Tras aproximadamente diez minutos de, el típico miedo a una muerte prematura que recorre el cuerpo del viajero en cualquier trayecto en transporte público en Bangkok, el taxista decide que el trayecto ha acabado, aparca en la cuneta de una céntrica calle y nos dice, en un inglés digno de estudio, que el hotel debe andar cerca, y que podemos ir andando, ni súplicas ni amenazas sirvieron de nada, y ante las posibilidad de que al bajar del coche saliera despedido con  muestras maletas aún en el maletero descargamos las mochilas y nos dispusimos a recorrer los escasos metros, que según el , nos separaban de nuestro hotel, una hora más tarde con un sol de justicia recordándonos que el sobrepeso en las maletas se paga caro, y tras recorrer una a una todas la pequeñas calles que recorren los canales próximos a Khao San Road, por fin alcanzamos nuestro objetivo.

Una habitación doble, limpia, y con la suficiente presión de agua en la ducha, no estaba caliente, pero daba igual… Teníamos un pequeño balcón con unas soberbias vistas a los patios traseros de los puestos callejeros del otro lado el canal, así como a un puente que comunicaba las calles entre los canales… donde todos los transeúntes alimentaban a unos gigantescos peces de aspecto amenazador que agradecidos salpicaban en el agua, ante las risas de los niños de los puestos de comida.

Tras rociar la habitación con lo que aún sigo creyendo es una dosis tóxica de antimosquitos, nos duchamos y despertamos nuestras ganas de explorar la ciudad, ese día teníamos claro que queríamos recorrerla de lado a lado, como los auténticos tailandeses. Así que nos acercamos a una oficina de atención turística para obtener un plano detallado de la ciudad y tras marcar unos objetivos abarcables, pusimos rumbo a uno de los puertos del canal principal, en el que por tan sólo catorce bats, unos treinta céntimos de euro al cambio, recorrimos a una velocidad pasmosa la media docena de paradas, que junto a locales y extranjeros, decoraban los laterales del canal mientras recorríamos a toda velocidad la silueta cambiante de templos, chabolas y rascacielos casi a partes iguales, desembarcamos y nunca una expresión fue tan literal en uno de los puertos que comunicaba con la estación de tren aéreo, el skytrain te permite recorrer los barrios de una Bangkok moderna llena de oficinas y centros comerciales, desde el cielo, es una excursión altamente recomendable ya que por algo menos de un euro puedes recorrer completamente la línea de tren, pagando algún pequeño suplemento por detenerte en estaciones no planificadas.

Decidimos entonces parar en uno de los más famosos centros comerciales de todo Bangkok, el “MBK” recorrimos los stands y nos dimos el capricho de comer sentados en restaurantes internacionales mientras el aire acondicionado nos refrescaba sobremanera.

Recordad Amigos IV

Los transportes por tierra en Asia son muy precarios, normalmente por el estado de las "carreteras". Nunca, y digo nunca compares el tiempo que tardarías en hacer el mismo trayecto en España, puedes fácilmente tardar cerca de cuatro horas y media en hacer un centenar de kilómetros, por lo que paciencia e intenta ser generoso en el tiempo que asignes a los traslados cuando planifiques tu viaje.

Bangkok 1.3

Dejamos el hotel Tanee place en Khao San Road y nos trasladamos al llamado Arom d Hostel, justo en frente del Wat Po, para cambiar de zona y probar otro hotel... ¡Vaya decepción! Es cierto que la ubicación era inmejorable y con unas vistas que te dejaban anonadado, ya que nuestra habitación tenía tres "balconcitos" que daban al Wat Po, que estaba justo en la acera de enfrente y tanto de día como de noche, con los templos iluminados, era de ensueño. Pero eso es lo único bueno que tenía el hotel. El precio fue bastante elevado para lo que ofrecía, no entraba desayuno y de todo el personal sólo uno hablaba un poco de inglés, por lo que la comunicación se hizo difícil. 
Una vez salvado el tema del idioma y localizada nuestra reserva (no la encontraban...) nos dicen que hasta las 14:00 no podemos entrar en la habitación (y verla tampoco, claro) así que dejamos las mochilas en consigna y nos disponemos a descubrir  el Wat Po.

Pretendíamos estar visitando el Wat Po o Buda Tumbado no más de una hora, ya que "¿cómo vamos a estar mirando a un Buda Tumbado toda la mañana?"... No podíamos estar más equivocados!! Si ayer nos quedamos prendados del Gran Palacio, casi me atrevería a decir que nos gustó más el Wat Po. El complejo se compone del Buda Tumbado y de diversos templos con sus respectivos budas, bibliotecas etc. La entrada vale una quinta parte de la del Gran Palacio y no tiene nada que envidiarle.
Es impresionante, inmenso...

El Buda tumbado te deja sin habla...

La sensación de estar a su lado y sentirte diminuto e insignificante es sobrecogedora. Dio la casualidad que estaban restaurándole los pies y no pudimos ver esa parte de la estatua, pero en cambio, vimos el trabajo del restaurador. Como cortaban pedacitos minúsculos de nácar para reparar la ornamentación dañada. Tras ver todos los edificios del complejo, nos dirigimos a la escuela oficial de masajes, en el mismo recinto, dónde nos brindamos el placer de una hora de masaje tailandés de cuerpo entero cada uno. Fue estupendo, pero... menuda fuerza tienen las tailandesas!!, parecen pequeñitas y poca cosa... Pues no te hacen daño ni nada! Parece que te van a atravesar la pierna con el codo. Eva estuvo en dos ocasiones por pedir que parara, menos mal que no lo hizo porque al acabar estaba como en una nube, dolorida pero entre algodones.

Fuimos al hotel a instalarnos y... Nos empiezan a subir por unas escaleras estrechas, tenebrosas y malolientes... Sobre todo en el segundo, dónde parece que se ha caído un trozo de techo y dónde Javi asegura, vive una urraca. La habitación "aparentemente" no está tan mal. Pero empezamos a mirar...la cama es antigua, con dosel, pero con sentarte hace unos ruidos que parece que va a venir la policía, la ducha no tiene presión ninguna (Eva se queda mirando la ducha un rato, intentando adivinar cómo aclararse el pelo con un hilo de agua), el agua sale fría (al día siguiente, justo antes de irnos, descubrimos cómo se ponía el agua caliente), había hormigas en la cama, la maldita urraca de Javi no paraba de molestar y suma y sigue.

Dejamos los problemas de la habitación a parte y fuimos a comer algo. Coincidimos con la salida de los niños de un colegio que teníamos al lado. En lugar de poner puestos de chuches o patatillas a la salida de los coles, lo que nos encontramos son puestos de comida para los niños. Todos los niños salían corriendo, con sus uniformes azul marino y sus camisas blancas perfectamente planchadas. Todas las niñas lucían trenzas, ya fuese una sola o una a cada lado. Todos ellos se agolpaban en los puestos de pinchitos, sopas, pad thais, rollitos... para comprarse algo para comer e irse a casa con su recompensa. Nosotros, que ni somos niños ni llevábamos uniformes, pero nos unimos al banquete, disfrutamos de lo lindo ya que estaba todo delicioso y muy muy barato.
De casualidad encontramos un mercado tailandés, destinado para locales. Dimos una vuelta y nos sentamos en una mesa para degustar unos pad thai auténticos. Fue una gran experiencia, compartimos mesa con la dueña del puesto mientras que sus niños jugaban a nuestro alrededor. Sorprendí a Javi tomando medidas de un hule de doraemon para la mesa de casa.

Por la noche fuimos al Mercado de las flores, al lado del hotel. Muy recomendable caminar por toda la calle principal y perderse entre los puestos puestos, literalmente, ya que ponen tantos puestos que no dejan sitio para caminar por la acera y se comen un carril de la carretera. Unas estampa inolvidable. Hemos aprendido a decir gracias "Ko Kun Jaaaaa" si lo dice una chica y "Ko Kun Jaap" si lo dice un chico.
Paseando dimos con una terraza a las orillas del río Chao Praya muy bonita, así que allí nos quedamos para tomar una Chang fresquista.
Me picaron cuatro mosquitos en cuestión de dos minutos!
De vuelta al hotel, nos paramos en un puesto a tomar una cerveza LIO, esta no la habíamos probado! Y charlamos con el dueño un rato, nos intentó colar una excursión para guiris, pero no coló.

Nos fuimos a dormir con las hormigas, esperemos que el time lapse merezca la pena.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Bangkok 1.2

Salimos del hotel en busca de desayuno. Vimos un puesto con fruta y pedimos un mango. Qué bueno, pensamos. Mira qué pinta el que tienen en ese vaso a trozos como reclamo, pensamos. Pero escuchamos una batidora... Y zas! La primera en la frente, nos dieron un batido XXL con mogollón de hielo... Y no lo íbamos a tirar no? Pues que sea lo q tenga q ser, de momento estamos estupendos!!
Mientras caminamos, con nuestro batido y muestra cara de guiri de recién llegados, un hombre que se ofreció a indicarnos una ruta en nuestro mapa para esa mañana. Nos dijo que cogiésemos un tuktuk que nos llevara a esa ruta y a ver el  "big buda" y que no paguemos más de 40 bats. "Justamente" había un tuktukero allí, le llamó y cuando nos damos cuenta estamos en el tuktuk de ruta. Estos tais no conocen a Eva sin desayunar...Zas! La segunda en toda la boca. 40 bats (1€) es verdad, pero te lleva a tiendas de compra de tickets, sastrerías, etc. para que compres porque o bien le dan comisión o le llenan el depósito de gasolina. Es cierto que te lleva a ver varios templos que de otra manera no hubieses visto, ves las calles de Bangkok en tuktuk, que es muy guay!! Y encima te empiezas a familiarizar con lo locos que están los tailandeses conduciendo. Son un peligro, en serio. No hay semáforos y los pasos de patones en están de adorno, literalmente.
Como no te agarres al tuktuk, sales despedido, pero es maravilloso y muy divertido!
Vimos un carrito de comida con tres o cuatro mesas al lado con tailandeses comiendo allí, así que ni cortos ni perezosos, allí que nos sentamos, al lado de un templo a comer arroz glutinoso y un muslo de pollo frito. Vaya sabor tenía aquel pollo! Qué rico!
El amigo tuktukero nos dejó en el Gran palacio, la entrada cuesta 500 bats por persona (25€), es caro para los precios que se mueven allí, pero vale la pena.
Nos intentaron hacer el timo del Buda day, de que no abría hasta las 15:00, etc. vamos... Que se las saben todas para tomarte un poco el pelo.
El Gran Palacio es muy recomendable, espectacular.

Por la noche... A Chinatown!! Wowwwww... Esa es la descripción que podemos dar. Luces de neón por todo, puesto de comida callejera, pato... Qué pato! Todo exquisito y barato. Intentaremos volver!

Recordad Amigos III

Si durante el viaje tenéis pensado cambiar de país y obtener un visado de turista in situ, ¡Llevad fotos de carnet!

sábado, 14 de noviembre de 2015

Bangkok 1.1

Tras una hora y media de tensa espera, nos dirigimos rumbo a Alemania. Nos aguardaban en Düsseldorf cuatro horas de escala, que se convirtieron en tres. Embarcamos puntuales y justo antes de empezar el despegue, una pasajera sufrió un ataque de ansiedad. Abortaron la salida, vino el equipo médico y tras confirmar que la pasajera estaba estable, la acompañaron a salir del avión.
Pero como no, un pasajero no baja del avión sin su equipaje. Vuelve a esperar a que localicen su maleta en bodega y se la entreguen. Otra hora y media extra sentaditos, que se suman a las siete que dura el trayecto a Abu Dhabi.
En Abu Dhabi (con un aeropuerto precioso, por cierto) no hubo incidentes, afortunadamente. Así que otras siete horas de vuelo nos estaban esperando. Este vuelo ya se nos hizo pesadito…
Resumiendo, unas 28 horas de aeropuertos y vuelos, llegamos agotados pero muy contentos!
Ahora a coger un taxi y para el hotel. Los taxis se pueden coger en la planta 1° (la planta de llegadas es la 2°) en las salidas 4 y 7. Se debe coger un número que te indica qué taxi te corresponde. Llegamos al hotel alrededor de las 23:00 hora local. Ansiosos, nos dimos una ducha y hacia Khao San Road!!!!
Es una calle llena de bares y locales, dirigida a turistas, donde no paran de ofrecerte “ping pong shows”, comer insectos y gas de la risa, con un par de locales muy ruidosos. Pero también es la calle dónde puedes cenar en los puestos callejeros por nada de dinero, tomar una chang fresquita mientras estás sentado mirando el ambiente o mientras te dan un masaje de pies. La calle Rambuttri es un poco más tranquila, a nosotros nos gustó y fuimos en varias ocasiones. Hay que decir que no tiene nada que ver la misma calle de día que de noche. La ciudad completa se transforma de una manera inimaginable. No parece la misma. Lo que puede parecer una tienda de ropa y complementos durante el día puede ofrecer cocos helados y tatuajes por la noche...

Recordad Amigos II

Muchas, por no decir todas las entidades bancarias, desconfían de las transacciones realizadas en Asia, por lo que en muchas compras realizadas por internet solicitan un número secreto que envían a vuestro teléfono móvil, si tenéis previsto comprar billetes en vuestro destino, y no contratar ninguna tarifa de "roaming" es mejor que solicitéis un sistema de verificación alternativo pata no tener problemas en el pago...

martes, 10 de noviembre de 2015

Bangkok 1.0

Tras un trayecto en taxi, donde es posible descubrir los contrastes de esta gran urbe, desde los más modernos rascacielos hasta casas con techos improvisados, llegamos a nuestro destino, el Tanee Place, un pequeño hotel en tani road una pequeña calle perpendicular a escasos 100 metros de la bulliciosa Khao San Road, lo suficientemente cerca como para ir a explorar en la primera noche, después de cerca de veintinueve horas de viaje, pero lo suficientemente lejos para poder dormir a rienda suelta sin preocuparse de los vendedores de gas de la risa, de lady boys embriagados, o de los insistentes taxistas ofreciéndose a acercarte a, por lo que parece, numerosos "Ping Pong Shows".

Recordad Amigos I

Tened siempre presente que en Tailandia se conduce por el lado izquierdo de la calzada, por lo que los coches tienen el volante al otro lado, parecerá una tontería pero, a los taxistas, no les hace mucha gracia que te subas al asiento del conductor cuando realmente pretendes sentarte en el del copiloto.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Una hora y media de retraso y 1.250 kg de explosivos

Por fin llegó el gran día, tras salvar el contratiempo del dentista de urgencia de ayer, nos disponemos a ir al aeropuerto más felices que dos perdices. Eso sí, con mucho tiempo de antelación no vaya a ser que...

En el mostrador de facturación nos dicen que hay una hora de retraso debido a que el aeropuerto de Düsseldorf ha cerrado. En broma,Javi comenta riendo que era por una amenaza de bomba. La chica del mostrador, nos miró estupefacta y con los ojos muy abiertos nos dice: "Una amenaza no, al final ha sido que han encontrado una bomba sin estallar de la Segunda Guerra Mundial".

Más de sesenta años enterrada y la encuentran un día de fiesta???? Y justamente el día en que sale nuestro vuelo???? Venga hombre!

Desactivada bomba de la II Guerra Mundial.

Tras una hora y media de tensa espera, nos dirigimos rumbo a Alemania. Nos aguardaban en Düsseldorf cuatro horas de escala, que se convirtieron en tres. Embarcamos puntuales y justo antes de empezar el despegue, una pasajera sufrió un ataque de ansiedad. Abortaron la salida, vino el equipo médico y tras confirmar que la pasajera estaba estable, la acompañaron a salir del avión.

Pero como no, un pasajero no baja del avión sin su equipaje. Vuelve a esperar a que localicen su maleta en bodega y se la entreguen. Otra hora y media extra sentaditos, que se suman a las siete que dura el trayecto a Abu Dhabi.

En Abu Dhabi (con un aeropuerto precioso, por cierto) no hubo incidentes, afortunadamente. Así que otras siete horas de vuelo nos estaban esperando. Este vuelo ya se nos hizo pesadito… Resumiendo, unas 28 horas de aeropuertos y vuelos, llegamos agotados pero muy contentos!

Ahora a coger un taxi y para el hotel. Los taxis se pueden coger en la planta 1° (la planta de llegadas es la 2°) en las salidas 4 y 7. Se debe coger un número que te indica qué taxi te corresponde.Llegamos al hotel alrededor de las 23:00 hora local. Ansiosos, nos dimos una ducha y hacia Khao San Road!!!!


domingo, 1 de noviembre de 2015

"El dentista bangkokiano"

Aprovecharemos el puente, pensé, además este año cae muy bien el 1 de noviembre ya que pasan el festivo al lunes, pensé,  así podremos llegar al aeropuerto más deprisa, pensé... porque no habrá atascos, la gente no irá a trabajar, los niños no irán a la escuela, los pajaritos cantarán, y los unicornios cagarán arco iris...

18:00 h. Faltan dieciocho horas escasas para que parta nuestro vuelo, tenemos las maletas cerradas con todo aquello que es posible y legal, meter en una maleta, una copia de la documentación escaneada y subida al drive para tenerla accesible en todo momento en caso de fuerza mayor, todos los dispositivos electrónicos cargados, con las tarjetas de memoria limpitas y despejadas. Los aperitivos, los pasatiempos para las esperas en los aeropuertos preparados y accesibles en las maletas de mano, todo listo y preparado completamente el día antes, una victoria, un logro, ahora solo a recibir alguna visita rezagada para despedirnos de nuestras familias y para celebrarlo me voy a comer una galletita salada, que es lo único que tenemos en la despensa después de vaciar el frigorífico antes del viaje.

Por avatares del destino, aquella galletita salada, tenía una maldición gitana, o incluía como premio una lámina metálica del mismo material del que está fabricado el escudo del Capitán America, e inevitablemente fui presa de la peor pesadilla imaginable por un viajero la víspera de su periplo, una muela partida de par en par.

No sabes lo que es realmente difícil, hasta que buscas un dentista de urgencias un domingo pre puente, doce personas en casa intentando despedirse y buscar el teléfono de su dentista de confianza, el bueno, el que seguro que te atiende... treinta y dos llamadas telefónicas más tarde... una de nuestras amigas encuentra a una dentista dispuesta a atendernos... mientras yo ya buscaba dentistas en Bangkok...      

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