Ha sido un día agotador. Llegamos al aeropuerto de Pakse y nos encontramos con un aeropuerto pequeñísimo, muy rudimentario. Sólo tenía una sola puerta de embarque, la cual compartían tanto para salidas como para entradas. El concepto de riesgos laborales aún no ha llegado, en el check-in nos atendió una chica con un embarazo bastante avanzado sentada justo al lado de la máquina de RX de las maletas... Ole oleeeee! Como datos curiosos, vimos facturar una planta, un agujero de bala en el cristal de la sala de espera de salidas y una tapa de retrete con una rama de árbol a modo de tornillo en la visagra... Naaaadaaaaa todo muy normalito! Finalmente, llegamos a Vientiane.







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